Amigos absolutos, John Le Carré

Ahora que se estrena otra adaptación de una de las novelas de John Le Carré, El jardinero fiel, le voy a dedicar un elogio a un novelista que me acompaña desde hace años. Sus historias me han introducido en el mundo del espionaje, en ese mundo tan particular que él crea en cada narración.
Desde el humor sardónico de sus primeras novelas, como “Asesinato de calidad”, “llamada para un muerto” y la profunda “El espía que llegó del frío” (descrita por Graham Green como la mejor novela de espías que había leído) hasta las últimas con su carga de denuncia sin amedrantarse un ápice.
Ha habido momentos muy especiales que me pedían su lectura, instantes acurrucados en una manta, con una de esas gripes invernales, en los que lo único que te recetas, y sabes que te puede curar, es una de sus historias.
Le Carré demuestra habilidad y maestría para crear esos universos propios, donde coexisten la calidad literaria con la escritura inteligente, y para suerte de lectores, el entretenimiento. Le Carré viste a sus personajes con una profundidad que provoca nostalgía, (como me ocurrió a mi con su última novela “Amigos absolutos”, esa nostalgia de la amistad que supera todas las barreras, nostalgia de las movilizaciones del 68, (un pasado no vivido por muchos de nosotros).
Pero no sólo crea atmósferas, también te muestra como funciona en realidad el mundo. Denuncia con buena literatura barbaries cotidianas cuya esencia perdura en tu interior incluso mucho tiempo después de haber leído la novela.
Tal vez sea su novela “El espía perfecto” la que contiene más datos autobiográficos, teniendo en cuenta que formó parte del MI6 británico durante muchos años. E incluso en sus relatos cortos como “¿El traidor del siglo?" su lectura es apasionante, mostrándonos un caso de espionaje ocurrido en Suiza en 1977, en el que duda de que el acusado no fuera sino un pequeño espía que encarcelaron en el lugar de un espía importante.
Sus escenarios y paisajes son atrayentes puesto que nos revela esa zona del este europeo, que permaneció en la oscuridad durante tanto tiempo. No es de extrañar que sus novelas interesen, tanto, al mundo del cine, ya que sus mundos son temas de actualidad constante, guiones ideales para una película de buena factura.
En “La chica del tambor” se adentra en las sofisticadas técnicas del Mossad (puede que alguno de sus personajes se base en el temerario Ariel Sharon) y el carácter implacable de las guerrillas palestinas. En “El infiltrado”, con la guerra del Golfo de telón de fondo y las organizaciones criminales que se dedican al contrabando de armas y el tráfico de drogas salpicando a todos los estamentos sociales y políticos.
Y así en todo su narrativa Le Carré despierta conciencias, y sus obras son realmente aleccionadoras como en sus últimas obras: “Sinder & Singer” (mundo jurídico e inmobiliario), “El jardinero fíel” (el oscuro mercado de las farmacéuticas), y la ya mencionada “Amigos absolutos” ( la actualísima guerra de Irak y el mundo del terror- mentiras creado a su vera).
En fin, una gozada de aprendizaje









































































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