El gusanillo de los libros

"Somos lo que leemos", Erasmo de Rótterdam (1469-1536). ------------------- Por favor, aquellos/as escritores/as o editoriales que deseen contactar, encontrarán el mail en el blog.

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Name: Blanca Vázquez
Location: País Vasco, Spain

27.10.05

Manuel Vázquez Montalbán se adentra en el misterio Galíndez



426 páginas de reportaje y ficción nos expone el concienciado escritor Vázquez Montalbán en un libro orgánico de jubilosa integridad.

Galíndez es el aliento de la sociedad española de posguerra y la atmósfera trujillista del Puerto Rico dictatorial.

Manuel Vázquez Montalbán recrea el relato imaginario de un personaje complejo que luchaba contra Franco y cuya lucha condicionaba todo su sistema de valores, incluyendo colaborar con el FBI y probablemente con la CIA a cambio de ganar la confianza del Departamento de Estado para la causa del independentismo vasco. Era un héroe resistente ambiguo, rigurosamente real y condenado al martirio que fascinó a una estudiante americana, Muriel Colbert, treinta años después de su desaparición.

La novela galardonada con el Premio Nacional de Narrativa 1991, es un texto vigoroso, virtuoso en su lenguaje, imaginativo en los interrogatorios de Galíndez y descripción de los lugares de la acción. Tiene, la novela, suficiente pulso narrativo como para mantener al lector pendiente en cada capítulo de la siguiente puesta en escena.

Ya dijo Eduardo Haro Tecglen: “...con pocas y cálidas palabras nos pone en situación, nos muestra los personajes, los lugares de acción, la actuación de la CIA. Y las comidas claro. Y el sexo. Algunos de los tics que acompañan la carrera literaria de Vázquez. Y también está la libertad de juicio, lo que podríamos llamar su conciencia, reflejada algunas veces sólo en frases, otras en pequeños ensayos y monólogos perfectamente entrelazados con la novela...”

El mismo autor confesó que para investigar la compleja trama del protagonista tuvo que visitar todos los escenarios vitales. “He seguido toda la ruta de Galíndez, desde Madrid hasta Amurrio (País Vasco), donde se sitúa la primera parte de la novela. Pasando luego Nueva York, Santo Domingo, Miami y Santo Domingo de nuevo”.

Thriller político rico e intenso, con multitud de meandros y derivaciones en el desarrollo de su trama, que despliega su argumento a través de tres líneas paralelas, aunque separadas en el plano temporal: la primera línea, en tiempo presente, se desarrolla sobre la investigación que una estudiante americana efectúa sobre la figura de Galíndez (la antes mencionada Muriel Colbert), y los manejos de unos agentes de la CIA,(Robert Robards), para abortarla a toda costa; una segunda se centra en el objeto de esa investigación, que se cierra con la tortura y desaparición de Galíndez a manos de los militares dominicanos bajo el mando del dictador Trujillo, y los recuerdos que, durante esa tortura, acuden a la mente de Galíndez nos va desvelando la trayectoria vital y política de éste. Y una tercera que se basa en los interrogantes y dudas de la propia estudiante a través de las personas que conocieron a Galíndez, su pertenencia a la iglesia mormona de la que escapó, su pasada y presente vida amorosa, hasta tropezar con el misterio que la llevará a la muerte y que arrastrará a su último amante, Ricardo Santos en el caso.

La maestría narrativa del autor consigue que el desarrollo de las tres líneas sea totalmente armónico, sin dejar suelto ningún cabo. Menoscaba en la impunidad del poder y como los servicios secretos y los agentes ocultos son poderes históricos. Da igual el tiempo que haya pasado, siguen actuando de la misma manera.

De los diversos personajes dominantes de la narración sólo uno, Robert Robards, el siniestro agente secreto, hombre cúbico y rubio, amante de la poesía y fervoroso lector de T. S. Eliot, se nos presenta como criatura dotada de vida propia.

El dibujo de Muriel Colbert es de trazo más fino y suave, a veces casi imperceptible dejando paso a Jesús de Galíndez y al agente vasco-cubano Voltaire O'Shea, contacto de la compañía en Miami, cuya sexualidad, y deleite ante los pelotaris vascos es descrito en tono costumbrista.
Ricardo Santos Migueloa representa al característico funcionario socialista de los ochenta rendido a los pies de una estudiante mayor y su pureza interior.

Vázquez Montalbán arremete, con evidentes poderes persuasivos, contra la política exterior norteamericana de los años cincuenta, pero también de los ochenta.

A VISTA DE PÁJARO

*¿Acaso el olvido de Galíndez no es consecuencia de esa voluntad de historicismo que lo invade todo, que quiere librarse de la sanción moral de lo histórico? En el País Vasco el olvido de Galíndez obedece a la incomodidad de su gestión real como correa de transmisión del dinero que iba del Departamento del Estado al PNV o del dinero que recaudaba el PNV entre círculos norteamericanos y latinoamericanos simpatizantes.

*Galíndez sintió a veces que Nueva York era su Getsemaní.

*Vascos, vascos de Nueva York, ¿qué estáis haciendo? Os veo bajo una inmensa ikurriña al viento que basalmiza mis ojos, como trapo cálido que al revolotear buscara precisamente mi mirada....
...Nuestros bailes son ágiles, bailes de hombres ágiles pero ceremoniosos, como en la ezpata-dantza en la que los bailarines son guerreros que enarbolan las espadas y las banderas sobre sus cabezas y al final alzan el alto el cuerpo del guerrero muerto, acercándolo al cielo, Jesús, siempre al cielo, un cielo de dioses y de brujas. Jamás hemos distinguido demasiado el signo de los dioses o los brujos, porque nuestros akelarres eran sobre todo lugares y motivos de fiesta y liberación. En Euskadi nunca entraron las bárbaras costumbres cristianas, ni el tormento ni la Inquisición y sólo nos enseñaron a luchar defendiendo los límites de nuestros montes....

*Los servicios secretos dominicanos tenemos que usar la imaginación donde no llega el dinero. El dinero nos lo gastamos comprando el silencio de los poderosos. Nosotros luchamos con una mano y con la otra llenamos el buche de altísimos políticos, incluso en Estados Unidos. Es la estrategia del pobre.

*-¿Y acaso no vivimos poéticamente? ¿Usted y yo?
-Según se mire.
-¿No abrimos cada mañana una página en blanco y sólo tenemos veinticuatro horas para escribirla?

*La lectura de El libro de Mormón fue la de una hermosa superchería desde que tuviste capacidad de raciocinio y Dorothy de disimulo. A veces os comentabais fragmentos del libro sagrado de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, si estabais a sola, Dorothy era despectiva y cruel, no sólo contra Joseth Smith o Bringham Young, sino contra vuestro padre y todos los hermanos en la fe.