El gusanillo de los libros

"Somos lo que leemos", Erasmo de Rótterdam (1469-1536). ------------------- Por favor, aquellos/as escritores/as o editoriales que deseen contactar, encontrarán el mail en el blog.

My Photo
Name: Blanca Vázquez
Location: País Vasco, Spain

14.1.06

Desayuno en Tiffany´s, Truman Capote





Truman Capote (1924-1984) mete a Holly Golightly en nuestra vidas durante esa brizna de tiempo que dura la lectura de esa extraordinaria mininovela que es Desayuno en Tiffany´s (97 páginas) con su referencia directa a la famosa joyería de Nueva York.


Holly es, quizás, el más seductor y mundano personaje creado por este maestro de seducción que fue Capote.
Joven atractiva que vive, sorprendentemente, en la provisionalidad absoluta, permitiéndose rechazar, incluso, una carrera de actriz en Hollywood, carrera que prometía ser exitosa teniendo en cuenta su personalidad pícara, inocente, astuta, deslenguada y buscavidas.


Es el relato, también, una esencia de lugar (Nueva York) la ciudad de los rascacielos, con esos viejos “edificios de apartamentos de piedra arenisca”, y sus escaleras de incendios tan típicas que nos recuerdan a esas películas de costumbrismo urbano de los años 40 y 50.


¿Qué es lo que Holly (y por ende Capote) hace cuando le ataca la malea, esa morriña, angustia insoportable? :“...He comprobado que lo que mejor me sienta es tomar un taxi e ir a Tiffany´s. Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así no podría ocurrirte nada malo, sería imposible, en medio de todos esos hombres con los trajes tan elegantes, y ese encantador aroma a plata y a billetero de cocodrilo...”.


Siempre rodeada de extraños personajes, desde mafiosos a modelos tartamudas pasando por millonarios caprichosos que coleccionan matrimonios. Se le presuponen muchos amigos, aunque esta pícara mujer sabe a la perfección que no tiene ninguno: “...Pero no se me ocurría a quién recurrir. José estaba en Washington, y yo no tenía ni la más remota idea de dónde localizarle allí. ¿Y Rusty Trawler? !Ni pensarlo, era un cabrón! Pero ¿qué otros amigos de Holly conocía? Quizá ella había tenido razón al decir que no tenía ninguno, ningún amigo de verdad...”. Pone Capote en la boca del aspirante a escritor, vecino del apartamento de abajo, tal vez el único amigo de Holly, (junto con el barman Joe Bell) y que es el narrador de la historia.


Entre cóctel y cóctel la reina de la elegancia muestra su tarjeta: “Holly Golightly, viajera”, mujer sin pasado, (aunque el pasado reaparezca inesperadamente), sin deseos de pertenecer a nadie ni a nada.


Relato de tono musical, de lectura rápida, deja un poso de canción triste y risueña, a ratos cómica. ¿Será el retrato de Holly la talla de madera encontrada en un poblado de África por otro de los vecinos del edificio de apartamentos?


Un delicioso aperitivo de Truman Capote.