El gusanillo de los libros

"Somos lo que leemos", Erasmo de Rótterdam (1469-1536). ------------------- Por favor, aquellos/as escritores/as o editoriales que deseen contactar, encontrarán el mail en el blog.

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Name: Blanca Vázquez
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3.5.07

Everyman, Philip Roth

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Everyman es la primera obra, con ser la última -por el momento- de Philip Roth. Y sin embargo es como si conociera todas sus obras, como si las tuviera en mi biblioteca, como si las conociera al dedillo, tanta es la información sobre Roth que aparece en cualquier cuadernillo literario que se precie.
Título que hace referencia a una obra alegórica, anónimo del siglo XV, sobre el pasaje de la vida a la muerte. Sobre la inevitable llegada de la guadaña. Todo un Festival al deterioro del cuerpo humano, cuya meta no es otra (directo al grano, "nunca despertó de la operación. Parada cardiaca", así sin más termina) que la muerte, es lo que ha compuesto este autor judío-americano, quién en más de una entrevista ha declarado que acepta por fin lo inevitable, pero no así el miedo que le produce.
En este corto volumen, apenas 180 páginas, Roth es muy Roth, e indaga en las eternas cuestiones, dudas, decepciones, deseos que se desarrollan a lo largo de la vida de un hombre. También se explaya en la minuciosa labor, típica del pueblo judío, del comercio de diamantes, su talla, y su conocimiento convertido en arte. Compara la eternidad de un diamante ("un diamante es para siempre") y la triste y neutra realidad de lo perecedero del ser humano. Asimismo, el pasado, el sexo, las relaciones con los amigos, las mujeres, la familia forman parte importante de este pequeño gran libro-elegía.
Y muchas descripciones minuciosas sobre enfermedades, operaciones, y estancias en hospital. En cierto modo es este un libro prohibitivo para aquellas mentes hipocondríacas y que huyen de toda conexión con la enfermedad, tema que abordé anteriormente con Alberto Barrera Tyszka.
Everyman es, sobretodo ello, una descripción del proceso de ir a menos, de la decrepitud del cuerpo que todos sufrimos con el paso del tiempo y del inevitable final, del que no se libra ni Dios.

Un exitoso publicista, pero no tanto en su labor de padre, atrapado en la envidia a un saludable hermano, decepcionante esposo, incapaz hijo, describe su devenir, entre avances y retrocesos en el tiempo, como si fuera un diario personal que le ayude a comprender el pesimismo que se va instalando en él sobre su deterioro físico y el paso de los años. Todo lo que tenía pensado hacer en su retirada profesional, especialmente la dedicación a la pintura, deja de tener sentido. En realidad todo deja de tener sentido. Con tiempo para reflexionar, y entre hospitalización y hospitalización, su salud y su vigor masculino se convierten en puras obsesiones. Consciente por primera vez de que el valor está en el camino, reconoce que se ha convertido en lo que no quería ser. Su traslado a una de esas urbanizaciones cerca del mar, junto a residentes de la tercera edad, producto del miedo después de los atentados a las torres gemelas, no viene sino a sumarse a sus equivocaciones. Realidad de una soledad que nunca hubiera imaginado este exitoso profesional, antaño amante del sexo y las mujeres, al que a sus 71 años los interrogantes sobre la decrepitud y la muerte se convierten en lacerantes acompañantes.
No se pueden evitar las comparaciones con otro autor, colega y amigo, Saul Below, de quién leí hace unos meses su obra Ravelstein, también en inglés, de similares características.
Magnífico gran libro, pletórico de humanidad, de vida a pesar de hablar de muerte y enfermedades, pero también de sexo, ese que también sabe describir Roth, donde no faltan los interrogantes continuos, pura filosofía existencialista.


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El siempre querido escritor y periodista Juan José Millás vuelve a las librerias, (de donde casi nunca se va) y a la prensa con sus otras miradas. Entrevista (escritura)da.